El Real Madrid respondió con fuerza al desafío planteado por su entrenador, logrando una victoria convincente en el Santiago Bernabéu y dejando atrás la serie de dos derrotas consecutivas en casa. El equipo, que mostró una gran cohesión, enfrentó varias adversidades, incluyendo tres lesiones en la primera mitad, siendo la de Militao la más preocupante. A pesar de las bajas, los jugadores reaccionaron con espíritu de equipo, como quedó reflejado en los abrazos a los inesperados asistentes de los goles: Raúl Asencio y Lunin.
Vinicius brilla, pero es una victoria de bloque
Vinicius fue el protagonista con tres goles, los primeros dos marcados con gran destreza, pero la victoria fue verdaderamente de todo el equipo. Incluso el canterano Raúl Asencio demostró su valía en su primera gran actuación con el primer equipo. Por otro lado, Mbappé sigue en una fase difícil, mostrando una falta de confianza que contrasta con su calidad habitual. Osasuna, por su parte, no logró generar ninguna ocasión clara de peligro en el partido.
Un homenaje sentido y una estrategia con cambios
Antes del inicio del partido, se realizó un emotivo homenaje a las víctimas de la DANA, desplegando la bandera de la Comunitat y recordando a los afectados. Ancelotti optó por hacer tres cambios en la alineación, buscando equilibrar un equipo que venía mostrando fragilidad. Aunque el Real Madrid controló los primeros minutos del juego, la serie de lesiones obligó a un reajuste que, sorprendentemente, impulsó al equipo.
El centro del campo responde y el Bernabéu celebra
Las lesiones de Rodrygo, Militao y Lucas obligaron a que Brahim y Asencio entraran en juego, permitiendo que el centro del campo, encabezado por Camavinga y Bellingham, desplegara toda su energía. Bellingham mostró su calidad con un control preciso que culminó en asistencia a Vinicius para abrir el marcador. Los madridistas mostraron una intensidad y unidad en el campo pocas veces vista en las últimas jornadas.
Osasuna, lejos de su mejor versión
Osasuna, que en semanas anteriores había exhibido un juego dinámico, no logró mostrar su mejor versión. Sin agresividad ni intensidad, permitió que el Madrid mantuviera el control durante la mayor parte del partido. Lunin, quien respondió bien bajo los tres palos, inició la jugada que culminó con el tercer gol de Vinicius, cerrando el partido y confirmando el dominio blanco.
Lunin y Vinicius sellan la victoria
Con el 3-0, el Real Madrid tuvo la oportunidad de resolver ciertos aspectos tácticos en el campo, incluyendo el posicionamiento de Mbappé, que aún busca recuperar su mejor forma. Brahim, Güler y Endrick aportaron en los minutos finales, manteniendo el ritmo del equipo hasta el último segundo. Con esta victoria, el equipo merengue recupera su impulso y deja en claro que cuando juegan unidos, son imparables.